viernes, 24 de marzo de 2017

PON TU MANO EN MIS OJOS, SEÑOR

Pon barro y saliva, 
y tu mano humana y divina, 
en mis ojos para que tengan vista 

PON TU MANO EN MIS OJOS MIOPES,
para que puedan mirar más allá de la costumbre, la familia y la comunidad, 
y ver al hambriento, al sediento, a los siempre pobres. 

PON TU MANO EN MIS OJOS ENDURECIDOS 
por el paso de los años y los fracasos, 
para que se transformen en ojos emocionados, capaces de llorar. 

PON TU MANO EN MIS OJOS CANSADOS, 
que no alcanzan a distinguir bien cosas y personas, 
para que adquieran juventud y claridad en este mundo convulso y cambiante. 
 
 PON TU MANO EN MIS OJOS ENFERMOS, 
mal acostumbrados y poco cuidados, 
para que recuperen la salud y puedan ver sin engaño en plenitud. 

PON TU MANO EN MIS OJOS HERIDOS 
por tantos golpes, luces y fogonazos 
que han recibido de la vida cuando intentaban verla en profundidad. 

PON TU MANO EN MIS OJOS VACILANTES, 
que no saben detenerse y reconocer 
lo que ante ellos emerge con novedad 
dejándome siempre perplejo y vacilante. 

PON TU MANO EN MIS OJOS SUPERFICIALES, 
que pasan rápida y febrilmente por todo lo que encuentran y se les ofrece, 
pero evitan encuentros y compromisos estables. 

PON TU MANO EN MIS OJOS CIEGOS, 
clausurados a la vida y a la luz, 
para que vuelvan a ver la vida y tus signos con paz, ilusión y movimiento.  

 Pon barro y saliva, 
y tu mano humana y divina, 
en nuestros ojos para que tengan vista.  
Florentino Ulibarri 

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